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Testimonio: "Manejé un trineo de perros en Quebec"

Por: Montserrat Arcos Romo

Fuente: Televisa.com

Testimonio:

Foto: Cortesía

En medio de un bosque nevado, encontré una experiencia que me cambió la vida

Todavía me cuesta trabajo creer que estuve allí. Recuerdo aquel momento con lujo de detalle: el aullido de los perros, la nieve cayendo a montones, el paisaje completamente blanco y majestuoso conformado por montañas y árboles nevados, y el aire frío e inclemente resoplando en mis mejillas. A pesar de estar aproximadamente a -5 grados bajo cero, no quería que el paseo terminara nunca, quería grabarme bien ese paisaje digno de cuento de hadas para después poder encontrar las palabras exactas para describirlo.

Quien alguna vez ha leído o visto en filmes la trilogía infantil de Las crónicas de Narnia podrá darse una idea de cómo era el lugar en el que me encontraba en esos momentos, sin embargo esto no se trataba de ningún bosque irlandés de fantasía al otro lado del mundo, sino del maravilloso Mont-Sainte-Anne: una montaña que, a 40 minutos de la ciudad de Quebec, ofrece diferentes servicios de ecoturismo para sus visitantes. En temporada invernal destacan la práctica de esquí, caminata con raquetas, snowboarding y el famoso paseo en trineo de perros que ha atraído a turistas de todo el mundo.

Un paseo ético

Los trineos de perros, que antes eran una necesidad y modo de transporte para los antiguos habitantes de Quebec, hoy en día son una gran atracción en la que no solamente los visitantes disfrutan de la emoción y adrenalina de conducir el trineo, sino que además los perros -que son una cruza de rapidez y fuerza entre las razas Husky Siberiano y Malamute Alaska- se emocionan y comienzan a ladrar, aullar, brincar y a mover la cola como loquitos cuando notan que es la hora de comenzar el paseo.

Es precisamente esta característica la que nos parece más valiosa de este atractivo turístico: los perros son felices y reciben un trato ético genuino. De esto se encarga la compañía que dirige Bruno Saucier y su esposa Marie-Michele Gagnón, Les Secrets Nordiques, la cual desde 2004 está encargada de todo el proyecto: desde su cruza, alimentación, entrenamiento, cuidados y contratación del personal que guía los paseos y cuida de los animales. Además son los guías quienes te dan la bienvenida al lugar y te guían a la recepción, en donde pueden proporcionarte botas, guantes o una chamarra más adecuada para el frío, si es que la que traes no es suficiente.

¡Vámonos!

La aventura comienza media hora antes de subirse al trineo con un curso de capacitación exprés en el que se explica a los presentes cómo avanzar, frenar, las señales con las manos para comunicarse con los demás, así como las instrucciones para hacerse entender con los perros. Aquí cabe mencionar que estos son animales francoparlantes, por lo que uno debe aprenderse tres instrucciones básicas en francés: "vamos" (aller), "más lento" (doux) y "alto" (wooo).

El trineo se conforma de seis perros entre hembras y machos, los cuales, de acuerdo a su personalidad y aptitudes, son colocados estratégicamente en algún lado de la formación que se logra hacer gracias a una cuerda especial que permite que los animales estén entrelazados, dejando en la punta al perro guía; éste generalmente es el más fuerte y con más experiencia de todos. Así pues, cuando se quiere arrancar con el trineo, es necesario dirigirse con voz clara y firme al perro guía por medio de su nombre, después decir aller y empujar un poco, después ellos habrán entendido y el paseo habrá comenzado.

Cada paseo dura aproximadamente de hora a hora y media en la que los perros corren, se divierten y ejercitan. "Estas razas nacieron para esto, son perros felices porque están en su hábitat natural y su propio pelaje los cubre para soportar el frío, sin embargo en época de verano no damos paseos a turistas, sólo los sacamos a pasear con la debida hidratación para todos, por aquello del calor", me responde mi guía cuando le pregunté si no era demasiado trabajo para los perros.

Regreso a casa

Después de ser conductora, decidí regresar como pasajera y una vez más contemplar el paisaje que seguía dejándome sin aliento. Cada vez nevaba más y el silencio semiabsoluto de la nada sólo se veía interrumpido por los ladridos eufóricos de los perros...sabían que estábamos volviendo a casa. De pronto comenzaron a correr más rápidamente y la adrenalina se apoderó de mí a la par que de ellos. Una última bajada a toda velocidad y habíamos llegado al fin del recorrido. Acompañamos a los guías a dejar a los perros a sus casa y al final los acariciamos y les agradecimos que nos hubieran paseado. Fue un cierre de oro.

Existen experiencias que te cambian la vida, que pareciera como si las hubieras soñado y aún tiempo después te cuesta trabajo creer que pasaron. Quebec, con su imponente y fastuoso invierno, tiene muchas experiencias así para ofrecer, pero ésta definitivamente no se compara con nada de lo que haya vivido antes. Lo volvería a hacer mil veces.

¿Cuál es el viaje que te ha cambiado la vida?

*Fotografías, cortesía de Les Secrets Nordiques. Más información en lessecretsnordiques.com

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