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Íncubos y súcubos, los demonios del sexo

Por: Luz Carmen Meraz

Fuente: Televisa

Íncubos y súcubos, los demonios del sexo

Foto: GETTY IMAGES

Lejos de ser demonios que causen miedo por su terrorífico aspecto, los íncubos y súcubos son seres extraordinariamente bellos cuyo objetivo es atrapar a hombres y mujeres a través del sexo

Tienen apariencia hermosa y atractiva, son extraordinariamente bellos, su forma de caminar es seductora, poseen un carisma natural que deja hipnotizado a quienes platican con ellos, parecen ángeles pero son todo lo contrario, les llaman demonios íncubos y súcubos, seres del mal que buscan atrapar la energía y las almas a través del sexo.

Íncubos y súcubos, ¿qué son, de dónde surgen?

Del latín Incubus, in, sobre, y cubare, acostarse, los íncubos son demonios masculinos de la mitología europea de la Edad Media que seducen a las mujeres para copular. También es posible que no adopte forma humana sino en espíritu y se pose encima de la víctima femenina dormida para tener relaciones sexuales en su sueño o poseyéndolas a la fuerza sin que ellas puedan "despertarse". Se les identifica por su antinatural pene frío.

La contraparte femenina se llama súcubo e igual que el demonio femenino, tienen sexo con el hombre ya sea en forma humana o como "fantasma sensual" a través del sueño. El objetivo de estos demonios es absorber la energía vital de sus víctimas para hacerse más poderoso. Quienes son atacados por un íncubo o un súcubo pierden rápidamente su salud e incluso pueden morir durante el ataque sexual.

De acuerdo con el mito que hay mujeres que han quedado embarazadas del íncubo, en este caso pueden engendrar niños deformes o con habilidades especiales. Se cuenta que el mago Merlin era hijo de un íncubo y una prostituta. La reina de los íncubos y súcubos, dice la tradición, es Lilith, primera mujer en la Tierra, madre de los vampiros.

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Íncubos y súcubos en diferentes culturas

Los demonios del sexo tienen diferentes aspectos y denominaciones dependiendo de la cultura que los refiera. En algunas creencias se piensa que no son dos entidades distintas sino una sola que adquiere el género opuesto a la víctima. Se convierte en súcubo para robarle el semen al hombre y convertirse en íncubo para así copular con una mujer fértil  y dejarla preñada de un demonio terrenal.

A lo largo de la historia han sido registrados varios nombres de íncubos: Zabulón, Isaacaro, Belaam, Alpiel, Efelios, Leviatán, etc.  También cambian de nombre dependiendo de la cultura: en Chile se llama Trauko; Boto en Brasil; Kurupi en Paraguay; Mohán en Colombia; Chusalongo en Ecuador; Sombrerón en Guatemala; Cipitío en El Salvador; Zángano en Panamá; Zangaretón en Venezuela y Rauel en México.

El modus operandi de los íncubos y súcubos

Se cuela en la mente femenina o masculina para provocarle sueños eróticos y lujuria enfermiza. Luego de un tiempo se materializan y copulan con su víctima provocándole un estado de parálisis momentánea. Los coitos son descritos como salvajes y placenteros, cascada de orgasmos que se mezclan con momentos de lucidez y horror. Al día siguiente la víctima no recuerda casi nada, salvo que ha tenido un extraño sueño erótico.

Los íncubos y súcubos atacan a todo tipo de víctimas: jóvenes, mayores, solteras, casadas, enfermas, sanas, agraciadas o poco atractivas. Su única preferencia es con hombres y mujeres de fe como monjas, novicias, curas o seminaristas.

La explicación nocturna

La ciencia explica la existencia de los íncubos y súcubos a los sueños húmedos de hombres y mujeres que fueron reprimidos por creencias religiosas. Las poluciones nocturnas de los hombres explicarían el robo de semen que, supuestamente sufren.

@luzcameraz

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