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Amarna Miller, la mujer que cambió las Bellas Artes por el porno

Por: Redacción

Fuente: EFE

Amarna Miller, la mujer que cambió las Bellas Artes por el porno

Foto: GETTY IMAGES

Licenciada en Bellas Artes, feminista, seguidora del escritor norteamericano Jack Kerouac. Amarna Miller dejó la cultura para dedicarse a la industria porno. Dice que hay relación entre el arte y el sexo

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SexoSentido, Amarna Miller

El pelo encendido y suelto cae sobre sus hombros. Amarna Miller lleva ropa cómoda, un morral en la espalda color rosa y algunas bolsas en la mano. Tiene un caminar jovial, la boca pintada y los ojos delineados. Dice que estuvo en una sesión fotográfica y que el maquillaje le molesta.

Hace unos meses volvió de Los Ángeles, Estados Unidos, donde, asegura, "me costó encontrar un lugar en la industria del sexo". Una vez lo logró, trabajó en más de 20 rodajes. Le gusta escribir y, por eso, se embarcó en un nuevo proyecto que se titula "Manual de Psiconaútica" (Lapsus Calami), un libro de relatos cortos que narran imágenes captadas en varios momentos de su cotidianidad y, según ella, reflejan "una suerte de laberinto".

Amarna Miller (nombre artístico), nació en 1990, en Vallecas, España. En 2008 la joven montó una productora de cine triple X llamada Omnia-x, hoy desaparecida.

Después de cursar varios semestres en la Universidad Europea en su país, se trasladó a Nuevo México, Estados Unidos, donde se graduó de la Universidad Europea de Arte y Diseño de Santa Fe como licenciada en Bellas Artes.

Con la fotografía comenzó a experimentar su intimidad, esa de la que habla abiertamente, sin tabú.

 

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¿Qué te aporta tu trabajo?

Gracias a la industria del sexo he conseguido abrir mis horizontes sexuales y muchas cosas que en un principio pensé que no me gustaban, pero que hoy me causan placer.

Por otra parte, me he llegado a sentir mejor conmigo misma. Hace unos años era una chica con muchos complejos, y el hecho de estar delante de las cámaras me ha ayudado a tener una imagen realista de mí misma.

 

¿Por qué decidiste dedicarte a esta industria?

A los 19 años no me planteé la pregunta, era simplemente un hobby. Siempre he sido una persona con la libido muy alta, muy sexual y me gustaba mucho experimentar. Ya había estado trabajando como modelo artística y me sentía cómoda delante de las cámaras. Hacer porno era un paso más, pero como no me gustó el trabajo que me ofrecieron en España, monté mi propia productora.

¿No crees que apoyar esos cánones de belleza, en ocasiones, se pueden interpretar como esclavitud?

No soy buen ejemplo, porque de hecho no cumplo los cánones de nada. Soy una persona que ha llevado el pelo verde durante no sé cuántos años y que antes estaba cubierta de piercings.

No me considero la típica chica que le pone muchísima atención a su imagen, que siempre lleva las uñas arregladas y está depilada. Soy una mujer muy natural y voy según me apetece. Desde que me dedico a este trabajo he decidido mantener mi imagen estándar y llevar el pelo rojo, pero básicamente porque la gente tiene que acordarse de tu cara.

Tienes proyectos en los que confluyen el arte y la pornografía, ¿de qué se tratan?

Mi tesis de carrera en la universidad trazaba las relaciones entre cinematografía, arte y pornografía, que en un principio se establecen como elementos separados. Pero he comprobado que todo lo que tiene que ver con creatividad en el campo artístico puede entremezclarse. Es cuestión de combinar géneros y, como la pornografía es otro género dentro de la cinematografía, lo que hay que hacer es romper las barreras mentales.

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¿Cómo romper con esos roles? ¿Tus padres te educaron de otra manera?

En cuanto a la sexualidad tuve un gran vacío porque vivía prácticamente todo el tiempo en mi casa, desde que fui muy pequeña hasta que estuve relativamente mayor. Nadie me habló de educación sexual y los únicos conocimientos que tuve fueron a través de lo poco que enseñaban en el colegio y lo que hablaban los compañeros de clase. Esto es un problema porque le sigue pasando a muchos niños hoy en día. La cuestión es que la ausencia de información en cierto sentido fue favorable, porque al no tener estímulos que me llevasen de un lado o del otro, pude desarrollar mi bisexualidad de una forma que considero muy pura, sin normas morales.

Cuando lo exteriorizaste, ¿tuviste algún tipo de choque con tu entorno?

Cuando llegué a cierto punto de mi vida me di cuenta que eso no era lo normal. Por un lado estuvo bien, pero por el otro no, porque acabas buscando patrones de comportamiento en la industria X o en situaciones fantasiosas, lo cual también puede ser peligroso.

¿Y lo fue?

En mi caso no. Siempre he sido una persona muy abierta de mente, con pensamientos aperturistas y bastante fuera de la normatividad. Eso no quiere decir que haya sido fácil encontrarme con la realidad, porque cuando te das cuenta de que el mundo no funciona así, y que la gente te critica si quieres tener una relación abierta, por ejemplo, te planteas si a lo mejor eres tú la que lo está haciendo mal. Pero claro, una vez te vas haciendo mayor, y te parece que tus ideales son firmes, te deja de importar lo que piensen los demás. Claro, necesitas tiempo.

¿Qué tan valorados son los actores que se dedican a esta profesión?

Hay muy pocas leyes que establecen la seguridad de los trabajadores sexuales porque los gobiernos no quieren legalizarlo, pues significaría aceptar la prostitución, cosa que moralmente no está bien vista. Nuestras condiciones laborales son penosas, denigrantes, porque las compañías pueden hacer prácticamente lo que quieran y no tenemos nada con qué defendernos, ni acciones legales, ni sindicatos, ni grupos de apoyo.

¿En qué consiste lo que se denomina "porno feminista"?

Erika Lust plantea una visión igualitaria del porno. Tanto chicos como chicas cumplen el mismo papel. Hay escenas en las que giran alrededor del placer del hombre y otras en torno al de la mujer.

¿Qué pensaría una feminista frente a este tipo de propuestas?

Las feministas están contentas. Erika es una abanderada de este planteamiento y ha obtenido varios reconocimientos. Además no hay forma más feminista que hacer lo que te apetece con tu cuerpo. Entonces, si alguien es feminista y piensa que está mal que una mujer haga pornografía tendría que revisar sus valores.

Pero si hablamos de las actrices que solamente lo hacen por dinero? .

Hay una gran cantidad de chicas que están en la industria por dinero, lógicamente. Pero me parece un opción válida.

¿Por qué lo haces tú?

Porque me hace feliz.

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