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Me enamoré de una escort

Por: Juan Camaney

Fuente: esmas.com

Me enamoré de una escort

Foto: Thinkstock/GettyImages

Debo de admitirlo: ¡me enamoré de una escort! Ya no lo puedo negar, estoy completamente loco por esa enigmática mujer, diosa del sexo dedicada a satisfacer mis deseos. Ella escapaz de vivir por mí y para mí. Ella es y será mía, siempre y cuando pueda pagarle

No es la primera vez que visito una escort. Ellas son mujeres diferentes. No son sexo servidoras cualquiera: una escort hace del sexo arte. Con las escorts puedo tener conversaciones profundas y a la vez eróticas. Su trabajo es estudiar la forma de complacer a los hombres y lo saben hacer muy bien.

Expertas en dar placer

Hasta ahora visitaba a una y a otra sin ningún compromiso. Pero hace unos meses conocí a Domi. Sabe que me gusta la pintura y se esfuerza por estudiar para mí. Es una experta en vinos, en psicología, en deportes, en ajedrez, en billar y, por supuesto, en el sexo.

Al principio pensé que sería lo mismo que con el resto. Tendría frente a mí una mujer culta, hermosa, capaz de escucharme con atención mientras durara el tiempo que pagué previamente con dinero en efectivo. Azotaría los billetes, haría la tarea y regresaría a casa con una sonrisa en la cara. Después volvería a mi vida forever alone de la que me sentía tan orgulloso.

De personalidad masgnética y fascinante

Pero Domi era diferente. Empecé a frecuentarla. No me impresionaba el servicio, a decir verdad seguía el protocolo de todas las escorts de altura. Algo en su persona me resultaba magnético. Sin darme cuenta ya la pensaba diario; en cada momento, en cada persona, en cada voz femenina buscaba a mi Domi. Imaginaba salir con ella como una pareja real. Soñaba "sacarla de ese mundo" y hacerla mi esposa, con todas las de la ley.

Las escorts viven dos vidas separadas. Sn unas con los clientes y otras en la realidad. ¿Sería lo mismo con Domi? Tal vez, pensé, Domi era como cualquier otra chica que busca el hombre de su vida, el amor bien, el amor del bueno.

Quizá quiera casarse y tener hijos. Dos o tres. Tal vez un par de niñas y un varón que las cuide. ¿Por qué no aceptaría mi propuesta? Lo único diferente en ella es lo que hace para ganarse la vida, pero también siente y se enamora, también vibra con mis caricias. ¿Cómo puedo pasar a la etapa de ser cliente a algo más personal? ¿Cómo convertirme en su hombre, su único hombre?

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Sinceramente la quería como novia

Cientos de dudas giraban en mi cabeza. La próxima vez que la vea le preguntaré: ¿Cuál es la verdadera razón por la que una niña tan linda se convierte en acompañante? ¿Es por dinero? ¿Por sexo? ¿Será que no les queda ninguna otra opción?

Me conecté a su página de internet buscando respuestas. Vi el mensaje de un hombre que la había visitado hace 6 horas. Hablaba de los momentos increíbles que había experimentado con ella durante la sumisión. Moría de rabia. Yo sinceramente la quería como novia.

La llamé: "Domi quiero verte, te amo, deseo sacarte de este mundo. ¿A qué hora puedo estar contigo?" Su voz gentil me respondió automática:  "Nos vemos a las 6 PM", dijo,  "puedes traer los cuatro mil pesos en efectivo o depositarme donde ya sabes".

Domi atiende a cuatro clientes diarios y su ingreso promedio al día es de 16 mil pesos, lo que yo gano en un mes. Vive en un penthouse ubicado en una zona exclusiva del Distrito Federal. Siempre viaja en taxi por seguridad, porque es dueña de un magnífico coche deportivo, último modelo. Ama el dinero, su estilo de vida y es adicta al sexo, realmente disfruta su trabajo.

Me enamoré de una escort, no lo puedo negar y estaba completamente loco si creía que ella saldría de su mundo para vivir de manera normal.

@luzcameraz

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