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La impuntualidad: un mal hábito

Por: Montserrat Martínez Orduña

Fuente: esmas.com

La impuntualidad: un mal hábito

Foto: Thinkstock/GettyImages

La impuntualidad es una mal hábito que incomoda

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RESPETO, impuntualidad

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La impuntualidad no es un accidente. Para muchos se ha convertido en una opción, algo tan natural que no entienden cómo puede molestar a los demás esos minutos u horas de retraso.

Y es que, lamentablemente, México en un país en el que un amplio sector de la población cuenta con el mal hábito de la impuntualidad. Las excusas y pretextos son parte del diario vivir: "nos dijeron que a las 4 para llegar a las 5", "había mucho tráfico", "se me hizo tarde", "tenía muchas cosas que hacer",  "se me olvidó algo y me tuve que regresar" y un infinito etc.

Los pretextos de la impuntualidad son, para los "llegatardistas", una compensación por la demora de tiempo, piensan que con eso basta para disculpar su falta, sin detenerse a pensar en la otra persona.

Sin embargo, más temprano que tarde resultan las consecuencias del mal hábito de la impuntualidad. Pérdida de oportunidades, despido en el trabajo, enojo con los amigos o la pareja. La fama de ser impuntual puede ser un factor para que muchas personas eviten salir con él o no lo tomen en cuenta

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Impuntualidad, una cuestión  de educación  familiar

Los hábitos, costumbres y valores son los que nacen o se imitan en el núcleo familiar desde la infancia, y es ahí donde puede surgir la impuntualidad, el mal que aqueja a muchos, "el llega tarde" o preferir brillar por su ausencia.

La puntualidad es cuestión de respeto y educación; es decir, "respeto mi tiempo porque es tan valioso como el de los demás". Todos tenemos cosas importantes que hacer a lo largo de la vida, ¿qué te hace pensar que solo tú tienes miles de cosas que hacer?

Las cientos de excusas, no son una opción ni la solución al problema de la impuntualidad. Por ello, es de vital importancia inculcar la costumbre de llegar temprano a los niños. Los pequeños deben aprender que tienen que llegar a tiempo a escuela y a todas sus actividades. Establecer reglas y horarios que se hagan valer, es indispensable para educar a los pequeños con respeto hacia las demás personas. Haz que tus niños crezcan con buenos hábitos y  en el futuro serán adultos puntuales y responsables. ¡La impuntualidad radica en la niñez y perdura toda la vida!

Al hablar de una persona puntual, es hablar de respeto y responsabilidad, ya que nos referimos a personas que saben organizarse y hacer frente a sus deberes diarios.

La solución contra la impuntualidad

La mejor solución al problema de la impuntualidad debe ser de raíz, es decir, desde pequeños hay que tomar la iniciativa de ser puntuales y responsables. Los padres tienen la obligación de inculcarnos el hábito de la puntualidad, pero también es una convicción que debemos asumir desde niños. Ahora que, si no crecimos con el hábito de ser puntuales,  "la cura" contra la impuntualidad  es mucha fuerza de voluntad.

Si tienes el mal hábito de la impuntualidad, primero reconoce que no es lo correcto, se consciente del tiempo de los demás y responsabilízate por llegar temprano. No te dejes flaquear con la  conocida frase "solo hoy" o "5 minutos más"  porque entonces incurrimos en el mismo error.

La costumbre es la mejor aliada para generar un hábito, acostúmbrate a llegar temprano, verás que la percepción que muchos tienen de ti mejorará.

A continuación te damos una serie de consejos que te serán de mucha utilidad para llegar a tiempo:

  • Pon tu alarma para levantarte media hora antes de lo usual, recuerda que existen los imprevistos como el tránsito vehicular, las marchas, simulacros, desviaciones, accidentes, etc.
  • No cometas el error de, "ahorita me paro" o "que suene una vez más el despertador". Pon solo una alarma en vez de varias y levántate a la primera porque lo más seguro es que te duermas y se te haga tarde.
  • Duerme temprano para que no te cueste pararte por la mañana y descanses mejor.
  • Deja tus cosas preparadas. Ya sea que vayas a la escuela o al trabajo, siempre alista lo que necesitaras al día siguiente, como tu ropa, para evitar perder tiempo en la mañana pensando qué te pondrás o si se te olvida algo.

¡Como bien dice el dicho, querer es poder! ¿Ya lo intentaste?

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